

El arroz pilaf o pilaw es un plato típico de Oriente medio y parte de Asia. Existen muchas versiones pero el factor común es que se suelen utilizar arroces de grano largo, tipo basmati, que resultan muy aromáticos.
A mí me encanta prepararlo con frutos secos y cebolla bien caramelizada con mantequilla. Lo suelo poner de guarnición, acompañando a cualquier tipo de curry. Y te aseguro que con muy pocos ingredientes, la combinación de sabores y texturas es deliciosa.
Se prepara en un momento y si sobra, se conserva muy bien. Esto significa que tendrás un mini-taper delicioso en la nevera para cuando te dé el gusanillo. Yupi!

Enjuaga bien bajo el grifo y deja escurriendo.
En una sartén, tuesta las almendras y los anacardos con un poco de mantequilla y por separado hasta que estén crujientes y ligeramente dorados. Aparta y deja enfriar.
Mientras pocha la cebolla en brunoise y los ajos picaditos en la misma sartén con un poco de mantequilla, aove y sal. La cebolla ha de caramelizarse bien y así aportará un sabor delicioso al arroz.
En un mortero, tritura un poco los frutos secos tostados. No los tritures muchos, ya que mola que se noten los trocitos en boca.
Mezcla todos los ingredientes en la misma sartén, añade la cúrcuma y rectifica de sal.