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by La ladrona de naranjas
kéfir de agua

Hace unos años, cuando aún tenía mi tienda, una clienta me regaló un poco de kéfir de agua. Un poco escéptica pero con algo de curiosidad, comencé a prepararlo y consumirlo, pero con el corre-corre y el stress del día a día, se me olvidó alimentarlo durante varios días.

En resumen, que lo asesiné. Bueno, más bien fue homicidio involuntario.

Y es que tener kéfir es como tener un tamagotchi. Es muy fácil de cuidar con sólo un par de gestos diarios, pero claro, hay que estar un poco pendiente y yo en aquella época no tenía la cabeza muy centrada que digamos.

Menos mal que no era una tortuga…

Y ya me había olvidado de él …

… cuando hace unos meses una amiga me ofreció kéfir de agua y le dije que sí porque tenía la espinita de no haber terminado aquel experimento. Y manos a la obra; pero esta vez sí seguí las instrucciones al pie de la letra y aquello no paraba de crecer y crecer.

Y entendí porqué el kéfir es algo que normalmente no se compra, si no que se regala.

Porque llega un momento en que ya no sabes qué hacer con tanto kéfir. Por eso, y porque cuando llevas tiempo tomándolo, empiezas a notar ciertos beneficios. Y entonces sucede que si te topas con alguien a quien aprecias, le ofreces tu querido kéfir porque quieres que esa persona experimente los mismos beneficios que tú.

Esto del kéfir me recuerda un poco a la película de Cadena de Favores, en la que un niño se inventa un sistema para arreglar este destartalado mundo: la persona que empieza le hace un favor a tres personas de forma desinteresada, con la única condición de que cada uno ha de devolvérselo a otras tres personas. De esta manera, los favores crecen exponencialmente, y llega un momento en que todas las personas que habitan este mundo reciben y dan algo a los demás … simple pero a la vez brillante, ¿no?

¿Qué es el kéfir de agua?

El kéfir de agua

Sin ánimo de enrollarme demasiado. el Kéfir de agua se compone de unos nódulos como los que ves en la foto, que contienen unas levaduras y una gran variedad de bacterias buenas, capaces de generar probióticos, a través de la fermentación.

Estos probióticos nos ayudan sobre todo en nuestra salud gastro-intestinal. Aunque también se dice que benefician a nuestro sistema nervioso e inmune, además de regular el colesterol y potenciar la absorción de nutrientes y vitaminas.

¿Pero el kéfir tiene realmente un efecto positivo sobre nuestra salud?

A menudo me encuentro post sobre algún super-alimento o algún extraño ingrediente al que se le atribuyen muchísimas propiedades, pero que si indagas un poco, la mayoría de las veces no hay estudios científicos que avalen muchas de estas propiedades.

Por eso, cuando oigo o me cuentan milagros sobre algún producto, al principio tiendo a sentirme algo reacia, porque soy más partidaria de una alimentación variada y equilibrada que de los productos milagro.

Pero en el caso de los fermentos, sí que existen multitud de estudios que prueban que ayudan a repoblar y mejorar nuestra flora bacteriana, lo cual es muy importante para nuestro organismo en general.

Así que me he animado a escribir este post sobre el kéfir, por este motivo y porque precisamente yo misma lo he probado durante varios meses y he notado muchas mejoras, así que me siento cómoda hablando de esto porque puedo ser objetiva.

Y esto es lo que he observado después de estos meses:

A pesar de llevar una alimentación bastante saludable, antes solía tener el vientre hinchado muchas veces después de comer, incluso durante horas, y ya no me sucede jamás. Se acabaron las digestiones pesadas, los gases que me producían algunas comidas han disminuído muchísimo y me levanto más ligera y con más energía por la mañana. Mi tránsito intestinal está super regulado y en general me siento mejor en todos los aspectos.

Otra mejora que no me esperaba y que me ha sorprendido gratamente, es que este verano no he tenido apenas la sensación de otros años de pesadez, como de estar hinchada. Y es que en esta época, tendemos a retener más líquidos que en el resto del año y yo soy de las que en verano retengo y retengo. Así que cuando he notado que me sentía mucho mejor a este respecto que otros años, ha sido toda una sorpresa.

Preparar Kéfir es muy sencillo y barato. Se tardan 2 minutos al día y a cambio se obtienen beneficios impagables. Eso sí, hay que tomarlo con moderación, como todo en esta vida. Yo suelo tomar uno o dos vasos al día, en total, nunca más de medio litro, porque como regula el tránsito intestinal, entre otras cosas, si nos pasamos puede tener efecto laxante.

También existe el kéfir de leche para hacer yogurt, pero yo prefiero éste, porque es mucho más sencillo de hacer y también más ligero.

¿Cómo se prepara el kéfir de agua?

Por la red, hay multitud de recetas donde varían un poco las cantidades, pero a groso modo, para 1 litro de agua, se añaden 150 gr de kéfir y 3 cucharadas de panela. También se puede hacer con miel, sirope de ágave o con frutas deshidratadas, como dátiles, ciruelas, orejones, higos, etc..

Yo suelo añadir un poco menos de panela y añado 1 dátil ó 2 para compensar. He observado que con el dátil fermenta aún mejor y nos sale un líquido resultante con más burbujillas. Y ya de paso, aportamos más minerales y vitaminas a nuestro kéfir.

No te asustes por la cantidad de azúcar, ya que ésta desaparece casi por completo con la fermentación. Digamos que es lo que alimenta a nuestro simpático hongo, así que éste engulle el azúcar y lo metaboliza. Debes saber que por este motivo, el kéfir tiene un pequeño porcentaje de alcohol, debido a la fermentación que se produce, pero es una cantidad tan insignificante, que incluso lo pueden tomar los niños.

Yo lo dejo reposar 24 horas en botes de cristal con la tapadera medio desenroscada, para que deje salir el CO2 que se produce durante la fermentación. Esto es importante porque sino podría explotar el bote, así que ojo! También lo puedes tapar simplemente con una gasa o trapo limpio.

Y Si lo pones dentro de una alacena donde no le de la luz, mejor que mejor.

Hay quien lo deja 48 ó incluso 72 horas, pero a mí no me gusta porque el sabor se acidifica demasiado, sobre todo cuando hace calor. He probado a dejarlo más o menos tiempo, y 24 horas es el tiempo correcto para mí. Te aconsejo que experimentes y ajustes el tiempo de fermentación de de 1 a 3 días en función de tus gustos y/o de la temporada (en invierno he observado que fermenta más despacio).

Después lo cuelo y el líquido resultante lo paso a otro recipiente para la nevera. Aquí es donde puedes echar a volar tu imaginación y elaborar refrescantes bebidas con él, añadiendo cítricos, fruta fresca o deshidratada, hierbas, etc… Este paso es lo que llaman 2ª fermentación.

Y con el kéfir que ha quedado en el colador vuelta a empezar. Verás que crece cada día. Puedes desecharlo o regalar lo que te sobre. Yo lo enjuago bajo el grifo un par de veces por semana aproximadamente, ya que por lo visto no es bueno hacerlo a diario.

Nódulos de kéfir de agua

Pequeños detalles técnicos a la hora de preparar kéfir

Por ahí dicen que no se puede usar nada metálico para prepararlo porque lo degrada y acaba muriendo. Pero yo llevo meses usando un colador metálico y mi kéfir está resplandeciente y crece cada día, así es que lo dejo a tu elección.

También he leído que hay que usar agua mineral o filtrada por el mismo motivo, pero yo siempre lo preparo con agua del grifo y lo dicho, por ahora sigue lozano y feliz. A veces la dejo reposar unas horas para que se evapore el cloro y listo, pero confieso que no siempre lo hago.

Y también venden recipientes especiales para elaborar kéfir, pero la verdad es que son bastante caros y tampoco lo veo necesario. Puedes reciclar cualquier bote de cristal que tengas y simplemente no enrosques la tapa del todo para dejar salir el gas.

En resumen, el kéfir no es nada exigente y tampoco es una ciencia exacta. No va a pasar nada si no ajustas la cantidad de nódulos/agua/azúcar milimétricamente. Las cantidades que te he dado son aproximadas y permiten un margen de error.

Toma nota: se pueden preparar bebidas deliciosas y refrescantes con el kéfir de agua

Este verano me he puesto creativa y he descubierto que se pueden preparar bebidas super ricas con él. Su sabor carbonatado es ideal para preparar algún cocktail o refresco, mezclado con el zumo de la fruta que más te guste y menta, albahaca, hierbabuena, frutos rojos, etc…

De hecho, ya hay marcas que comercializan refrescos de kéfir con distintos sabores, pero son tan fáciles de hacer , que la verdad no tiene sentido comprarlos. Además suelen ser bastante caros.

Por ejemplo, con limón, sirope de ágave, hierbabuena y hielo picado, se parece muchísimo a un mojito, pero claro, mucho más sano. Para un toque extra de burbujas, puedes añadir un poco de agua con gas.

Mi favorito es con zumo de naranja, menta y un pelín de ágave. También puedes tomarlo tal cual; eso sí, te recomiendo tomarlo fresquito.

Refresco de Kéfir de naranja
Kéfir de naranja, menta y sirope de ágave

Preparar distintas bebidas con él, puede ser una alternativa estupenda y sana a los refrescos tradicionales, que llevan mil ingredientes misteriosos y muchísimo azúcar; o en su lugar, edulcorantes artificiales con efectos adversos para nuestro sistema digestivo. Y ya de paso, compramos menos envases y contribuimos un poquito a mejorar el cambio climático. Eso y nuestro bolsillo, porque nos sale mucho más económico.

Simplemente, añade los ingredientes que más te gusten y deja que macere en nevera unas horas para que se aromatice bien.

Además, hay quién lo toma como una bebida isotónica, por lo que es ideal para rehidratarnos en verano, a la vez que repoblamos nuestra microbiota.

Refresco de kéfir de lima y orejones
Kéfir de lima, dátiles y orejones

Si te vas de viaje …

Si no vas a poder preparar el kéfir en unos días, introduce el kéfir con menos agua y más azúcar en la nevera y aguantará varios días. La cuestión es que esté siempre alimentado y el frío de la nevera ralentiza el ritmo con el que se alimenta. Por eso, aguanta más días sin que lo vuelvas a alimentar.

También puedes congelarlo así solo, pero perderá gran parte de su actividad y después tardará en reactivarse. Aunque es otra opción si no lo puedes preparar en una larga temporada.

En este post, simplemente quería compartir mi experiencia por si le puede ayudar a alguien y de corazón espero que haya sido así. Si consumes kéfir o te animas a comenzar y quieres compartir tu experiencia, me encantaría conocerla y poder intercambiar impresiones. Y si te interesa el mundo de los fermentos, esta tarta de avena fermentada con yogur de kéfir está deliciosa y es muy sencilla de preparar.